estamos viviendo tiempos inte- resantes, con desafíos sociales, morales y ambientales que afec- tan a todo el planeta. mucho de lo que nos hemos acostumbrado a hacer ya no funciona, y las consecuencias están a la vista de todos. en lo más profun- do se encuentra algo que funciona mal y en nuestro alrededor podemos percibir una fuerte ruptura que, como una potente llama- da de atención, nos está sacudiendo. sin em- bargo, cuanto más dura es esta disrupción, más poderosa es la respuesta de muchas personas que en todo el mundo están ape- lando a su ser más íntimo, más superior, y muestran unos comportamientos que sí son coherentes con el cuidado de nuestro plane- ta y de las relaciones entre sus habitantes. esta es su hora. ¿también la tuya? en nuestro mundo empresarial y laboral, pero también –más de lo que nos pensamos- en nuestra vida ciudadanna, se persigue el éxito y competimos con otras empresas o compañeros con el objetivo de estar mejor situados en el mercado y crecer o, al me- nos, no vernos desplazados. sin embargo, raramente nos paramos a reflexionar en qué consiste el éxito personal para nosotros. ni siquiera tenemos tiempo para plantearnos si la colaboración podría ser una estrategia mejor que la competición; tampoco para darnos cuenta que, sin que sea nuestra intención, nuestros cálculos de crecimiento -o, también, nuestro presupuesto familiar- están impactando negativamente en el medio ambiente, en nuestra comunidad, en nuestros hijos o, en definitiva, en el mundo al que estamos dando forma. si por un momento nos parásemos a valorar estos comportamientos, la punta de nuestro iceberg personal y colectivo, des- cubriríamos que nuestras acciones no se corresponden con nuestros valores, con la gran masa del iceberg que no se ve. y esta desconexión tiene sus consecuencias a nivel personal y también planetario. 20 | ciutat nova 175 | otoño 18 el hecho es que para vivir solo necesita- mos cosas muy básicas: comida, aire, agua, energía y… otras personas. sin embargo, hoy en día es evidente que la situación del mundo es muy distinta: residuos nuclea- res, contaminación del agua y del suelo, productos químicos en nuestros cuerpos, diferencias en el acceso a los medicamen- tos, liberación de co2, fugas radiactivas, escasez de agua, pérdida de diversidad bio- lógica, sensación de soledad, depresiones, adicciones, estrés… en los últimos 50/80 años hay algo que ha ido mal en la forma de obtener estas necesidades tan importantes para nosotros. la hora de la mentalidad 2.0 hay que hacer las cosas de forma distinta porque el origen de estos comportamientos radica en nuestra predisposición, en nuestro paradigma mental, en definitiva, en nuestra mentalidad. en 2005, convencida de la necesidad de este cambio, me dediqué a estudiar cuál era el paradigma mental, la forma de pensar, de algunos líderes que se habían conver- tido en agentes de transformación en su empresa, al introducir una nueva forma de ver la misión de la empresa, reconectando a los empleados con sus valores más funda- mentales. ¿qué les hacía comprometerse en iniciativas sostenibles? ¿había algo en común entre ellos? y, de ser así, ¿qué era? si conseguíamos entender su mentalidad, lo que les movía, quizás podríamos desarrollar una nueva generación de líderes. durante las entrevistas con estos líderes, descubrí algunas características comunes en su forma de pensar y de ser que les predis- ponían a promover iniciativas de cambio sostenible en sus empresas, muchas veces de forma arriesgada. su forma de pensar no seguía la lógica habitual que nos lleva a priorizar el benefi- cio económico por encima de cualquier otro objetivo, sino que tenían una predisposi-